26 de noviembre de 2014

Panorámica de su sonrisa

No quiero repetir la misma letra ni una sola vez para decirte buenos días. Quiero ser el amante peligro y rubio y negro con el que engañas a tu novio, que también soy yo. Te digo te quiero no en el lenguaje de mesas y sillas con el que tropezamos, te quiero como los papagayos dicen te quiero de rama a rama con sus plumas felices que no conocen el suelo.
Escribir te quiero como quien se prende en llamas con una esquina de tu ojo y corre por la calle con las letras más sinceras y calientes de la historia de los incendios.
Así, como si este amor de madriguera y ala delta fuera superviviente de todas las masacres, perenne como el color otoño de tu sonrisa.
Nuestro te quiero mucho más que los rascacielos y mucho menos un revolver, manchado de lluvia pero ingobernable, insumergible, caliente como el sueño de los tigres y cercano como la primera barra de pan de cada mañana.


25 de noviembre de 2014

La verdad sobre Pablo Iglesias


Pablo Iglesias comiendo niños en botellones de perroflautas
presidente de ETA y del GRAPO y del IRA y Stalin reencarnado.
Pablito Iglesias pasando coca adulterada a tu hijo impecable,
haciéndole aguadillas en la piscina a tu niña con coletas
conductor borracho, maltratador de galgos, de peperos y osos panda,
Pablo Iglesias matando delfines en el zoo de tu ciudad
Pablo quema Iglesias
Pablo liándose con tu novia de toda la vida en tu cama
financiando la campaña de Hitler
Pablo demagogo mundial con Kennedy en la mirilla.
Pablito, Pablito, Pablito Iglesias lanzando a Laika al espacio el muy cabrón,
suspendiéndote matemáticas con un cuatro con 9,
fumando porros en tu portal sin darte una calada,
Pablo que te obliga a quedarte toda la misa en su iglesia
terrorista, terroristísimo, con la camisa por fuera y en zapatillas,
nunca lleva suelto cuando le toca pagar las cañas
saca muy lentamente la cartera y se hace el loco
Pablo Iglesias cortó la mano de Cervantes en Lepanto
acabó con los dinosaurios con uno de sus discursos demagogos
Pablo Iglesias pisando el suelo fregado de tu señora madre con dolor de espalda
no separa la basura
rompe el coche y te deja dos horas como idiota en un atasco
te saca un ojo con su paraguas
Pablo Iglesias es tu vecino y pone Camela a todo trapo a las 5 de la mañana
no usa desodorante y levanta el brazo siempre que puede
no se termina la sopa, es un mal hombre Pablo Iglesias
Pablo Iglesias se hace el dormido en el autobús en el tren en el metro y no deja sentarse ni a los viejos, ni a las viejas, ni a las embarazadas.
Se tira pedos mientras duerme en tu vagón,
usa gomas de chica para cogerse el pelo el muy mariquita
ronca como un hipopótamo el muy comunista,
te quita le último asiento del metro Pablo Iglesias es el novio de tu hijo y de tu padre
es negro negro y cruzó el estrecho para quitarte el trabajo de albañil
Pablo Iglesias es el último fichaje del Madrid
hace hogueras sin permiso en la Amazonía
Pablo Iglesias siempre nos ganaba en cuartos
hace ojitos a tu hermana y la quiere hacer una proletaria
es un listillo que iba a sacar un cinco porque no se lo sabía y luego sacaba un notable,
el que le come la cabeza a tu hijo, a tu abuela y a tu cuñao,
Cuando era niño, Pablo Iglesias siempre tenía un balón de reglamento nuevo,
ponía el dedo para que no comas de su bocata de nocilla
siempre elegía primero haciendo equipos para jugar al fútbol
mataba gatos, perros y vacas a pedradas
era el hijo del alcalde
Pablo Iglesias se meó en las hostias del cura
robaba chicles boomer a manos llenas
veía películas porno cada dos por tres
copiaba en todos los exámenes y nunca te decía la capital de Islandia o quién escribió La Celestina
recibía una paga del Gobierno Cubano y siempre tenía dinero para chuches
 
Pablo Iglesias
de niño
no sabía que iba a ser presidente del gobierno.


18 de noviembre de 2014


Pasa ella y sus caderas y en la sombra de la calle aparecen helechos y tucanes.
la trenza de sus pasos deja ventolera y olor a piel tostada, como algún tipo de incendio.  
De toda la ciudad me llega a mi
de todos los desiertos, mis ojos
cualquier boca donde cambiar las brújulas mi norte
me llega trópico y se me caen los atascos y los miedos.

Me besa los días de tormenta y ya no sé dónde empieza
el labio
y dónde la borrasca caliente y húmeda.

Ella sujeta el corazón en el punto más tenso del arco
en la grieta más escondida de su vestido de labios
nunca una jungla tan roja, tan fértil de piernas
el susurro de su sonrisa emborracha el aire.

Ella es la escultura más valiente de Bernini

y con ella todos los poemas me salen peonzas o tambores


21 de octubre de 2014

Concierto de Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró en el teatro Nuevo Apolo de Madrid en plan chorro, ventisca o tobogán ardiendo

20:40 en la Plaza de Tirso de Molina. Frontera de Lavapiés y Madrid y ayer un día como otro cualquiera y de repente Sílvia Pérez Cruz estallando como sonríen las granadas, las que huelen a sol y pólvora.



Sílvia y su vestido rojo surgida de las tripas del teatro Nuevo Apolo, como quien surge submarina de un remolino o un choque de tormentas. Acompañada por Raül Fernández Miró, a la guitarra, ahí, en el centro del escenario frente a cientos de ojos dispuestos a escuchar. 


Lunes por la tarde sin las telarañas de la semana que se despereza. Aquí no se hacen hogueras, dice el cartel a la entrada del teatro, pero Sílvia es baile alrededor del fuego, jugando con las sombras y el calor de su voz como inflan los niños sus globos. Riendo y todo fuera.

Granada es su disco, su plaza de pueblo donde se encuentran sus canciones a tomar el fresco con nosotros. Canciones escogidas y adoptadas por Sílvia y Raül como quien acoge huérfanos en medio de la lluvia. Y no porque estas canciones, todas ya maduras con paraguas y arteria propia necesitaran que Silvia las acogiera. No es eso. Lo de Silvia es otra cosa.

Como los buenos amigos que te llevan a su casa y te invitan a tomar algo y te dan ganas de quedarte a vivir siempre ahí, en su voz y en su sonrisa, en sus canciones, como si afuera, en la calle, solo te esperara el frío.

García Lorca mirando por un agujero. La sangre de Miguel Hernández tiembla en las cunetas sin rescate. Enrique Morente resucita un segundo tan solo para llenarse el oído y Edith Piaf y Schumann de pie como si el tiempo no doliera ni olvidara.
Canciones de todo tipo. Canciones acunadas y canciones acantilado en medio de las butacas. Una isla atravesada en el escenario lanzada al océano de los espectadores. La oscuridad jugando con la voz de Sílvia Pérez Cruz. Un charco en lo negro del teatro para cada nota de las guitarras de Raül, para cada uno de sus brazos con cuerdas.

Y lo mejor es el contraste. Contraste por la grieta entre normalidad y caballo suelto, entre ir a comprar la fruta y un segundo después estalla una granada en el pecho y te deja perdido de humanidad. Así, a lo bestia. Como quien se acuerda de la vida en medio de la cola del pan o en el oficina. A un centímetro de su ojo y sin embargo.

Que se nos viene encima. Que suena la grieta del muro cotidiano.

¡Señoras y señores, tengan cuidado, que aquí no se canta dentro del horario ni se guarda fuego para mañana! Que aquí ni lunes ni octubre ni parada de trenes.
Aquí hay inundaciones y lo cotidiano dado la vuelta. Aquí se bucea a pulmón y a chorro dentro de la casa, y Sílvia Pérez Cruz convertida en oleaje, golpeando nuestros oídos sin guardarse nada, descalza y con ganas de piel roja, como la más india atándose el pelo en el mejor y más alto precipicio del mundo. 





Celebremos que aún hay conciertos. Que aún huele el aire a palomitas y a instante a punto de caída kamikaze. Celebremos las tormentas, quedarse empapado y volver a la calle como si nos hubieran secuestrado y cuidado a partes iguales. Celebremos a Sílvia y su granada explosión voz y fuerza.



19 de octubre de 2014

Jugar al escondite en los pasillos de IKEA como si no hubiese un mañana



Metamos nuestros pies sucios de barro bajo todas las mantas y bajo todas las azafatas y azafatos
aullemos el hilo musical en las noches tristes
vayamos a Suecia con nuestra tortilla y nuestro salchichón
corramos con un cáctus en las manos por el pasillo de los cáctus de plástico.

Quememos los dormitorios con nuestras personas amadas justo en el centro del cuerpo
como una explosión que se mira al espejo.
Metamos la mano con más veneno en el último cajón de los preciosos muebles para los lunes de lluvia.
Las familias con todos sus miembros excitados y alucinados, con vaselina en la cartera. No hay problema en quemar el salario bajo lámparas de diseño.
Ver cómo la estantería Billy vomita BIBLIAS de diseño en sueco y encontrar a Dios borracho de luz y madera y lana y diseño y ofertas.
Dios sin poder escapar, sin superpoderes, obligado a comprar 300 velas a cincuenta céntimos.
Dios desempleado robando lapiceros y comiendo perritos calientes con heces.
Compremos todos los abridores, todas las puertas, abramos las colchas y los nórdicos, robemos las mesillas de noche, metamos todas las cucharas en nuestros bolsillos, la cubertería, para encontrar a Dios de una vez

dónde estabas
cabrón
mi abuela lleva buscándote en la iglesia
70 años.

13 de octubre de 2014

Errante

Rodaba y rodaba por los caminos. Mi casa la llevaba sobre las espaldas y no necesitaba más. Era joven e inquieto y nada se me resistía.Ni siquiera en el amor.
Ellos y ellas caían seducidos continuamente bajo mi embrujo sin salida posible.
Eran buenos tiempos. La yerba abundaba y no paraba de consumirla con todos mis amigos.
Mis días comenzaban cuando nacía la oscuridad. Me cargaba la casa al hombro, y me iba de viaje.Eran buenos tiempos.Ahora sin embargo tengo familia e hijos, pero sigo acordándome que yo en otra vida fui un caracol.



7 de octubre de 2014

Ébola



Recemos al Dios de fuego y palo que nos curó de la peste
ya llega el odio
el aullido del miedo golpea los vagones de metro
guarden sus lenguas y la piel en la primavera del recuerdo.

Montemos las hogueras higiénicas que nos limpien
que nos alejen de las brujas y los negros
dos vueltas a la llave
tres contraseñas

afilemos el ojo que nunca fue compasivo
seamos peores que el ébola
rompamos la palabra acunada en el cuerpo con tanta caricia
seamos salvajes
bestias un paso detrás de la locura
ya llega la señora Mato a nuestra puerta.

6 de octubre de 2014

Mi indio



lo encontré en la calle
montañas corintias de basura lo rodeaban
buscaba una piedra que atarse al zapato
miedo de los taxis omnívoros
alegría por las Apaches de melena.

Le duele la yerba
paloma sucia y cigarros
se abren puertas
pero él no cabe en ninguna.

Me dijo que en la ciudad no hay horizonte
se lo comen los ascensores
y quise vomitar horario
acercarme a su galope.

27 de septiembre de 2014

Arcada y exilio

  Grosz


Somos la España que no termina de abrirse, los jóvenes que levantan su voz tres escalones y en la punta un almendro y luego nos llega el miedo pesado a los talones.
Hemos estudiado los idiomas del progreso, el ángulo perfecto para el corte de los bosques, el círculo de humo en los motores más potentes y aún no cavamos un pozo en nuestra frente para sacarnos provecho.
Les hicimos caso. Estudiamos y no bebimos más fuego de la cuenta. Os hicimos caso. Nos prometisteis esclavitud ocho horas al día y cuarenta años de soga y ni siquiera.
¡Qué vergüenza las canas de vuestros bigotes!
¡Qué pena vuestra plegaria en contra del aborto y a favor del látigo del trabajo!
¡Qué pena que seamos tan limpios, que no sepamos lanzarnos,
ningún libro llega para tanto!
Somos los más listos, los que aprendimos todo, los que leímos los periódicos y tuvimos arcadas.
Los profetas de ojo transparente y pelo largo, los dueños del futuro que quema y nos lame la cara.
Míranos, los más europeos aplastados por Europa y por los kilos de grasa del Euro.
Los mejores camareros del mundo aquí estoy para servirle, qué bien el exilio
vagabundos españoles por el mundo que nadie os ponga voz
Sirve bien a la patria y escóndete
que nadie conozca el sabor amargo de la basura alemana
que tu madre no tenga vergüenza cuando salgas en la tele
que tu padre pueda seguir riendo en el bar, con los colegas, la derrota de siempre.

Un sillón dura tres generaciones y a nosotros no nos llega, nos toca exilio o arcada fría en el suelo del salón.
Alguien dejó una puerta abierta pero era una trampa
allí estaba la hostia del policía
la libertad en España huele a podrido como los escondites de las iglesias
se murió el dictador y os entró miedo,
y viva la movida
y viva la droga
y viva la teta que antes no podías ver
todo esto es un escaparate de libertad
un pañuelo usado del vuelo
el señuelo para los que no levantan la vista y guardan palabras en la boca.

Ya llegamos al año dos mil y las cadenas nos divierten
hay prostitutas y toros y parques de atracciones y la playa y tabaco pero no tenemos trabajo
todos queremos ser esclavos
¡que alguien me pisotee, que quiero ver un Madrí Barsa!
que alguien me traiga una cerveza fresquita que ya no aguanto la miseria que me rodea
unas bravas para el cobarde de la mesa 3, que nunca recibiré la hostia del amo
no hace falta
quiero la borrachera más grande del mundo para que no me duela tu hambre
la pantalla plana con la final del mundial cuatro metros de ancho y tres de alto y tres centímetros de lobotomía,
que alguien me saque todos estos libros de la cabeza,
no aguanto sus gritos.

27 de agosto de 2014

Cuánto dura tu ojo frente a mi ojo...

...
los dos desnudos
cuántos meses aguantan tus manos enroscadas
cuánto alcanza tu cuerpo de cereales en mi calendario que no te abarca
hasta dónde nos llega la pulpa.

Cuánta escalera nos queda para caer torcidos
agarrados
nuestra risa de lobos pequeños quemando el bosque
mordiéndonos los pulgares y las teclas preferidas
como si nadie supiera de nosotros y el puzzle de nuestras lenguas confundidas no se acaba
todavía
en un rincón de la mesa siempre encontramos paisajes
una ventana para estirar las piernas y perder el equilibrio.

Koloman Moser

12 de agosto de 2014

Quiero aprenderte como se aprenden las letras de las canciones...

...mover los labios para dibujar tu silueta
repetir tu sonido fresco en mi cabeza
el ensayo perfecto para llegar al concierto de tu cuerpo. 

  
Mariani




7 de agosto de 2014

No quiero guardarte...



...en fin de semana con el resto de mis vicios. Tus magnolias aún borrachas gotean en mi lunes gris, en mi martes, en cada telaraña con tu nombre que me nace en la cabeza.

Beber cada día un trago de ti, de tu cuerpo riéndo fruta de labios
no pensar en las manzanas podridas de tu ausencia
porque tus ojos me abrazan tres inviernos.


4 de agosto de 2014

Comentario del pedazo de libro de Miguel Martínez López, Mis pies de mono

La primera vez que vi a Miguel Martínez López fue un martes cualquiera, hace ya unos años, en los Diablos Azules. Recuerdo que no es que me gustara su poesía, es que me sorprendió. Fue rápido el paso de la risa de alguno de sus poemas al frío de la angustia existencial y luego alguna de sus imágenes poéticas me remató. Joder. Le pedí su nombre y lo busqué por Internet. Descubrí que tenía un blog, Mis pies de mono, donde publicaba sus poemas. Ahí quedó la cosa porque tampoco le volví a ver, o si le vi no lo recuerdo. Y hace unos meses, en este zoco digital que es facebook, descubrí que alguien iba a ir a la presentación del libro Mis pies de mono, de Miguel, en esa semana. No pude ir, pero sabía que ese poemario iba a ser un atlas del dolor, de la alegría, de la angustia humana.

Y no me equivocaba porque en este libro publicado por Bailedel sol encuentras la agujeta enorme que supone hacerse mayor, como en el poema que inaugura el libro Cambio de asiento,

(...)
Guapos y valientes,
en el futuro atravesaremos
los campos, las ciudades,
sujetos a las crines de nuestro
caballo de acero.
(...)
Cómo imaginar
el asiento de delante
las mañanas de clínex y bostezos
la primavera gris de los semáforos.
(...)

Se puede decir que Miguel, desde la rutina y lo más opaco que te venga a la cabeza (hacer la compra, filosofar en la taza del váter, las axilas, los mosquitos del verano, el deambular mirando una manzana o al cielo) sabe desenrollar y multiplicar un paisaje rico y exacto. Digamos que pone la cantidad exacta de cocodrilo y de despertador, de risa y de muerte.

¿Y cómo no se va a admirar la poesía de un tío que escribe el poema Las palabras y las cosas? Ese poema que por supuesto quise, quiero y querré escribir porque consigue la magia de los poemas buenos y venenosos, que al leerlos crees que te han salido de dentro, que lo de fuera solo ha vuelto:

Yo no lo recuerdo
pero mi madre cargaba en brazos
cogía entre las suyas
mis dos pequeñas manos
que no eran manos todavía
que eran ruiseñores mudos y ni eso
que eran cabos sueltos
y me obligaba a tocar los objetos de la casa
uno a uno.
(...)

http://mispiesdemono.blogspot.com.es/


Y así te quedas, con cara de tonto y solo llevas treinta páginas del libro. La verdad es que es un libro currado, en el que aparece todo el mundo, incluido el currela (en el poema El extraordinario caso del hombre normal) que toma el café a tu lado cualquier mañana y que no leerá (creo) ningún libro de poesía porque no se siente identificado. (Pero en este si). También Miguel Martínez tiene la precisión o la alquimia o yo que sé de poder hacer imágenes poéticas como estas,

Llueve y es una catedral gótica/puesta boca abajo,
era tiernamente difícil/como el centro de un sudoku
Hoy el cielo limpio/como un portal recién fregado

Y ya veis, qué ojo tan normal y tan extraño tiene Miguel, qué dualidad (de puta madre) para seguir madrugando, desayunando, comiendo y viviendo y por otro lado, todo lo demás. El libro publicado por Baile del sol vale mucho menos dinero de lo que debería así que, antes de que alguien se de cuenta y se chive y suban el precio y a Miguel Martínez López lo pongan en altares y esas cosas y le regalen bolígrafos y cuadernos por las calles, id a comprarlo. Si no os gusta, leedlo de nuevo.

Aquí os dejo mi poema favorito de este librazo, que además me recuerda a mi poema preferido de tooooodos, el de La masa de Vallejo:

El poeta impuntual

El poeta vio una
puesta de sol
dulcemente hemorrágica
afiló sus lápices
muy rápido
y se sentó a escribirlo.

El poeta vio
a una mujer desnuda
siniestramente blanca
afiló sus lápices
muy rápido
y se sentó a escribirlo.

El poeta vio
a un niño devorando una chocolatina
despiadadamente puro
afiló sus lápices
muy rápido
y se sentó a escribirlo.

Por más que lo intentase
siempre llegaba tarde,
Siempre tarde
y la poesía de allí
se marchaba antes.

Cansado
el poeta se miró al espejo
afiló sus lápices
muy rápido
y se sentó a escribirnos.




30 de julio de 2014

¿Por qué publicar?

¿Por qué publicar? Dijo Girondo yo no tengo, ni deseo tener, sangre de estatua, y lo dijo él, que cambiaba de letras como de camisa, que en su cabeza eran necesarios desalojos diarios porque no paraban de nacer niños y niñas poéticos. Él, que sin el papel donde navegan sin acabarse nunca sus poemarios no habría habido manera de leer su Big Bang, su lanzarse a bomba a la literatura.

¿Por qué publicar? ¿Por qué publicarme? Esta segunda pregunta se responde si puedes ver/conocer a mi editor, Roberto, un personaje mítico y nocturno que siempre que juega un partido de fútbol Brasil contra un pueblo abandonado apuesta por el misterio de la ruina y de la poesía. Y a veces gana el partido, ¿y por qué publicarme a mí, que he desenrollado mi lengua como una cría de manzano que aún no ha quitado el hambre a ningún hambriento? Yo que escribo poemas en cuadernos doblados, en muelas cansadas, en las verduras más pisoteadas del mercado. ¿Quién soy yo, que de mis perchas solo cuelgan fracasos y recuerdos que se deshielan poco a poco? Yo que soy tú o aquel con un bolígrafo atrapado en el tuétano y poco más. Mis venas no se han inundado todavía, a mi también me llega la mugre política por la ventana o el plato y también yo atravesado de poesía, cine o teatro de vez en cuando. 

 

Publicar, publicarme, porque yo tampoco quiero tener sangre de estatua pero, como dijo Ana Pérez Cañamares, Escribo sobre mi porque yo soy cualquiera. Aquí puedes leerte.



16 de julio de 2014

Presentación el pasado jueves 10 de julio por Pepe Ramos en Vergüenza Ajena



Jorge García Torrego se crió entre Miraflores de la Sierra y Torrelaguna, de ahí esa mirada asilvestrada cuando viene con un trotecillo alegre, que parece que ríe cual si fuese el mismo Platero. Él es peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Tiene veintisiete años y se dedica al periodismo, lo cual según dice él mismo últimamente se reduce a ventriloquía. Lo que si que es cierto es que es un excelente corresponsal de su vida, como nos demuestra en cada poema, porque su poesía está salpicada no solo de expresiones deslumbrantes de inteligencia, sino que además rezuma vida por cada uno de sus versos. Imaginativos, ricos en imágenes y nada previsibles, sus poemas hablan de lo que hay, de un esto tangible y no de los cerros de Úbeda. Poesía viva, en resumen, de impecable factura y sin IVA y sin tonterías y sin ningún postureo de los habituales en el mundillo. 



7 de julio de 2014

Embudo



 Prendergast


Se amontona piel prohibida en el fondo del mar

bosque de espinas

huesos negros que no llegaron.



El policía españolísimo les arranca la lengua milenaria

ata su hueso primario al miedo del pozo enorme

machaca en la noche su corazón refugio de tormentas.



cocodrilos guardia civiles se esconden en lo más barro de la charca

el olor a sangre no escapa nunca de los cuerpos

el miedo golpea el mar con la frente

se encienden las luces de Europa



La dignidad se vuelve plomo y se ahoga.



La paciencia horizontal y silenciosa del mar no dura para siempre

los bebés acunados mil metros de agua

las mujeres trigo desagüe antes de abrir un ojo

el hombre levantado cae mudo de músculo al cementerio más limpio

y poblado de la vergüenza.


30 de junio de 2014

Descripción del roce de su marea

 
Hay un pulmón que la empuja suave bajo la lengua
que la hace equilibrista en un cuerpo desfiladero
agredida por el sol y cada escama que la habita
le gusta reírse en el tobogán de la espuma.

Ella es el horizonte que aterriza
y duerme en la arena de mi pecho.

La lengua océano más dulce
y su resaca me dura puñado de sal
en la garganta del recuerdo.

A veces, cuando no hay anzuelos
el misterio curva del fondo del mar descansa en mi playa
baja la marea y en las caracolas su sonido no enveceje.

25 de junio de 2014

Carcoma

 Pedro Ruiz
 
En el mapa azul de los derrotados sus manos ocupan un África volcán con cerrojo entre el estómago y el cuello. Como un búfalo dormido. Como un grifo que aguanta una respiración de océano. En el kilómetro 3 de la fiebre de los hombres-balcones bullen tormentas de pan y morro fino, como vacas huérfanas del verde o de sus mugidos a la luna. 

En el canalón de sus cejas se acumula un rascasótanos húmedo y un reloj con prisa y sin piedad. Los derrotados, los ladridos menos perro, el salario más impuesto, con sus gafas para bucear un mar que les llega a los tobillos del deseo. Juan o Pilar, Antonio o María, potentes como coches caídos a mil nacimientos por segundo de un árbol de pueblo con las manos calientes en la tripa. Lanzados al engranaje en su furia y su hambre. Vómito caliente de las casas altas de los ricos puntiagudos y sin entraña propia.

¿Alguien conoce la lágrima del que se rompió al nacer?

Una vez un apretón de manos destrozó un castillo sin ojos. Se tomaron las habitaciones como quien descubre Australia o un carnaval y se celebró el cuerpo en las camas cerradas de los reyes muertos. El grito era circular y subía como un huracán, pero dejaron una corona de cucarachas en el suelo sin quemar y ahora todos buscamos el estante más alto de la avaricia. Nadie perdona al que tropieza con los cables pelados del progreso. Nadie guarda una península de su cuerpo una sábana de rocío, es imposible, y su tasa de cambio es de treinta metros de melancolía. Los niños trompeta y avispa quieren llegar al músculo de la H mayúscula que sale en la televisión, y no les importa que la lluvia no tenga ninguna H en ningún idioma. Son ellos los que nacen con el cuello oblicuo por la historia, por el mordisco tenaza de la historia que, como una garrapata se agarra al pasado y les bebe su sangre misteriosa.

Tan destrozados pero en el fondo del río de nuestras arterias hay un violín hundido que no se oxida, y que suena un balanceo rojo de las lenguas encendidas. Después de cien martillazos nace una flor, pero a ver quién guarda su nariz en la época de los golpes y los lobos.




24 de junio de 2014

Nuevas presentaciones de "ojo y ventana"

Presentaciones de Ojo y ventana, primer libro publicado con Canalla Ediciones

 

Portada Realizada por Elvira Amor Melones!

 


JULIO





SEPTIEMBRE














¿Dónde se puede comprar Ojo y ventana?
  






15 de junio de 2014

Nacimiento de "Ojo y ventana"



Después de un parto largo y complejo, ha nacido "Ojo y ventana", hijo de Jorge García Torrego, Canalla Ediciones, y, según las malas lenguas, muchos más padres y madres, entre ellos sus padrinos, Elvira Daudet, Ignacio Armada y Elvira Amor. 

El libro se encuentra bien, ha pesado 102 páginas al nacer y tiene la cara de susto típica de los libros primerizos. La presentación en público, les recordamos, será el próximo 21 de junio en el bar Vergüenza Ajena

9 de junio de 2014

Entrar en el bosque



 Henri Rousseu, Tiger in a tropical storm


Tu cuerpo manglar en la noche, dejarme caer, confiar que tu aullido me alimente. Somos los neandertales huidos de la tribu, atragantados de piel, descubriendo pliegues y yesca para hacernos lumbre. Coincidir y más allá. Borrarnos las fronteras, revuelto confuso, quedarnos dentro del otro, huesos molidos. 

Dejar mi cuerpo a la deriva, coger tu cuerpo a la deriva, las noches llegaban y morían y nosotros agricultores de semillas en la boca o enfermos de amor, plantas riendo hasta convertirse en Secuoya o cucharada pura de viernes 20 años. Nuestro escondite asimétrico se salvará de la paz de los cansados, de la lengua de madera ejecutiva.  

La noche nace en nuestros cuerpos y nos da de comer. Somos las cebras devorando a los leones, lanzar una piedra a un espejo. Corremos a sprint en cada beso que se nos escapa y abrimos el lenguaje para encontrar el ritual que se esconde. Me muerdes temblor de esquinas y en la oscuridad nuestras lenguas se dilatan como polillas confundidas. 

Voy y vengo, vas y vienes, y hay una isla cubierta de sábanas y verano, ponemos timbres en cada heiser que nos nace y no te vayas lejos, que mi boca es un naufragio si tu no le das cuerda. Nuestra respiración arrastra un olor a mar y no nos secamos. Vamos a nombrar este encuentro, llamarlo descubrimiento de américa o renacimiento de acuarelas, tú eliges.
Seremos susto cuando la grieta nos apunte, seremos ropa mojada y la casa cerrada, pero qué mierda importa nuestra derrota si ya nos multiplicamos por dentro. Qué importan nuestros huesos si ya nos quedamos sin aire en la cima, conociendo la víscera escondida, el origen músculo de nuestra poesía.

En tu cuerpo se esconde un pájaro

y voy a encontrarlo con mis manos.