Islas divergentes

2 de julio de 2010

Cuentos de niños


Cuentos de mis primos Rodrigo y Clara, de siete y ocho años respectivamente:

El ladrón de Famíl


Érase una vez un niño llamado Famil. Todos los niños de la clase le decía muchas cosas malas. Un día se hizo mayor y quiso vengarse de ellos así que decidió hacerse un ladrón para vengarse un día por la noche robó en todas las casas de sus amigos, les robó todas sus pertenencias y Famil se quedó muy agusto.



La estrella perdida


Érase una vez una estrella muy pequeña y dentro de unos cuantos años se fue haciendo grande. De repente ¡ se encontró una nube enorme !, y la estrella dijo, Ay madre ¿ y ahora qué hago? dijo la nube. Tranquila, yo soy buena. Luego la estrella preguntó, ¿Damos un paseo?, vale dijo la nube e iban andando hasta que de pronto ven un carro de helados y la estrella le dice a la nube que iba a por un helado para las dos. Luego compra los helados y vuelve al banco del parque. Va y no está la nube y había pensado que estaba perdida, pero dijo que estaba muy cerca de su casa y de repente salieron sus padres y dijeron: ¡Feliz cumpleaños!
Y al final no se acordaba de su cumpleaños.







2 comentarios:

Helen dijo...

Me parece algo absolutamente interesante que hayas respetado la escritura de los niños, al menos en su forma característica, sin pretender una corrección. Creo que esto de leer algo que está escrito en unos registros tan distintos de los nuestros, como son los del niño, nos hace rozar un poco la locura y ver nuestra propia Razón.

Jorge García Torrego dijo...

Hola Helen, gracias también por este comentario. En un principio, no pensaba publicarlo en el blog y les pedí que contaran un cuento para ser un poco "como su primo el escritor", (con lo que sea que esto conlleve), y al ver los resultados, tuve que subirlos al blog.
Los niños hacen cosas geniales sin saber que las están haciendo. Y por eso son, en parte, resultados tan buenos y sorprendentes. Nosotros, los que escribimos, tenemos una cosa llamada orgullo con la que debemos luchar para mantener a raya. Ellos, afortunadamente, no saben qué es eso. Saludos