Islas divergentes

20 de noviembre de 2010

Desnudarse

Bernini, el rapto de Proserpina


Que caigan

fuerte

las ropas contra el suelo.

Que arrastren la lluvia de tu carne

tus ojos dormidos, y llenos de pestañas.


Que seas fuego

que revienta los plásticos

y el veneno de los coches.

Que la carne pida aire

y bosques para jugar.


Que caigan las máscaras

los botones y bolsillos,

y ardan

joyas y perfumes.


Que sientas cada ropa en tu espalda

como una losa que arrastra.


Y que rompas,

que salgas a la vida con el pecho y los dedos

rojos de placer.


Que sientas

que tu,

siempre has sido más que suficiente.

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