Islas divergentes

6 de diciembre de 2010

Exchange

Man Ray

Cuando aparece el billete por la rendija del cajero, el señor Sebastián siente una bola de pelo en la garganta, frío en las entrañas.

Luego observa, entero, el billete en sus manos. No es posible, se dice. El papelito, blanco y gris, no tiene números, tan solo una gran X en el centro de sus dos caras. Sebastián se angustia, necesita el dinero. Vuelve a meter la tarjeta, el pin, 200 €…de la rendija le sale esta vez una rodaja de chorizo. ¿¡Pero qué es esto!?

Coge la rodaja, el billete con valor X, y se los mete en el bolsillo. Sebastián necesita comprar la televisión de cuarenta pulgadas que acaba de ver en el escaparate de la tienda. Lo necesita ahora mismo. La que tiene en el salón tiene solo treinta y cinco pulgadas y los jugadores de fútbol se ven demasiado pequeños. Es muy incómodo para la vista. Sebastián, confundido, llega al mostrador de la tienda y se encuentra con una joven:

Hola, querría comprar la televisión de cuarenta pulgadas que tenéis en el escaparate.

Muy bien señor, ¿Cómo quiere pagar, con billete o con rodaja de embutido?

Sebastián busca en su bolsillo derecho y saca el chorizo. Con embutido, responde.

Muy bien, contesta ella, y se pierde tras el mostrador. Unos minutos después la joven vuelve con la televisión empaquetada con billetes de quinientos euros y dentro de una bolsa. Un momento señor, dice, se olvida el cambio. Sebastián, contento, coge la media loncha de mortadela que le ofrece la joven y sale de la tienda con su nueva televisión.

2 comentarios:

José Antonio dijo...

A mi me pasó una vez, pero no fue con mortadela...

Un abrazo

José Antonio

Jorge García Torrego dijo...

jajajaja
Qué fue? Una de chorizo?mmm...