¿Por qué es mi poema preferido?
es simple. Creo que es el conjunto de letras más humano que haya leído nunca.
Cuando pienso en escribir, imagino la fraternidad
de este poema, a César Vallejo lleno de humanidad, de ganas de salvar a
todos, de ayudar. Por eso escribo poesía, joder. Para rodear y salvar a todos los hombres y a todas las
mujeres de la tierra...
Vallejo visto por un tal Pablo Picasso
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazo al primer hombre; echóse a andar...

Pues lo putearon hasta la muerte. Y eso sí es denunciable.
ResponderSuprimirEra el mejor. pero no creo que quisiera salvar a todo el mundo. Algo de leyenda meliflua en su humanismo, que nunca fue humanista.
Deberías haber tirado de "Trilce", para tu entrada.
Saludos
Claro, lo putearon porque un comunista como un piano y los comunistas no sufren cuando se les mata, solo cuando se les obliga a ser capitalistas. Trilce es un libro cojonudo, pero creo que este poema lo supera. Es lo más certero que he leído nunca.
SuprimirUn abrazo!
Pobre hombre, ni morir en paz pudo, que afán..., la pobre muerte al paro.
ResponderSuprimirSaludos Jorge.
Ya te digo Gela, es que ni la muerte está exenta de ver peligrar su curro. Malos tiempos estos...
SuprimirUn abrazo!