Islas divergentes

29 de agosto de 2012

5 minutos nada menos, por Xexil Body Milk



Frontón de Torrelaguna, doce de la noche de un día ventoso de agosto de 2012. Varios cientos de vecinos sonríen agradecidos en la oscuridad, como cada verano desde hace 25 años, por la obra que están viendo. Pedro García de las Heras, el director de la compañía Xexil Body Milk, sonríe desde el fondo del recinto porque sabe que lo han vuelto a hacer.  Son ya muchos años llenando el frontón, la plaza o el polideportivo del pueblo ofreciendo risas, suspense, drama o amor a sus vecinos teniendo siempre una respuesta más que favorable.

Este año 2012 la compañía cruza una meta. Cumple 25 años y por este motivo sus componentes decidieron seleccionar una obra que fuera una fiesta, una celebración, y tras darle unas cuantas vueltas, la opereta Cinco minutos nada menos, de Muñoz Román y el Maestro Guerrero, de los años 40, fue seleccionada para celebrar este histórico momento.

Con la temática de la verdad o la mentira en el mundo del periodismo, el argumento nos presenta a Don Justo Cárcamo, director y propietario del diario La verdad desnuda, enemigo acérrimo de la mentira que presume de no hacerlo nunca y tampoco de soportar que lo hagan sus empleados. En la redacción trabaja María Rosa que le ha contado por carta a su eterna rival Araceli, amigas desde el colegio y cada cual más mentirosa, que es sobrina de Don Justo y que se ha casado con Florián del Campo, célebre guardameta del Real Madrid…

Desde aquí se lanza esta dinámica obra que se inició con el público entregado y teniendo que dejar a gente fuera del recinto por seguridad. Fran Espinosa, que hizo de presentador, nos dejó con este enredo de empresarios cordobeses que hablan molt be el catalá, rubias teñidas que en realidad son morenas claras, periódicos que en teoría nunca dicen una mentira (¡ja!) y más personajes frescos y divertidos que demostraron que esta obra, bien montada, actuada y dirigida, puede volver a conseguir el éxito que tuvo hace ya setenta años.

Pese a durar alrededor de dos horas y acabar más allá de la una de la noche, los números musicales que pudimos disfrutar,  los jeroglíficos enredos entre chicas de bien que no lo son tanto, padres gorrones y un periódico que casi, casi siempre dice la verdad, hicieron que los minutos pasaran muy rápido y que la obra llegara a su fin con el público entregado y aplaudiendo a rabiar a su compañía,  Xexil Body Milk.

Yo, como vecino de Torrelaguna, me siento muy orgulloso de tener una compañía así, con 25 años a la espalda, con un futuro dulce y que ha servido para que muchos torrelagunenses pudieran disfrutar de la magia del arte dramático en primera persona o como espectadores asiduos. Esperemos que el año que viene, y otros muchos más, podamos volver a disfrutar de estos artistas.



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