5 de marzo de 2013

Disociados, una antilogía






Hace ya tres años, en 2010, Ya lo dijo Casimiro Parker presentó una antilogía en la que reunía a cuatro poetas desbordantes (Contrapoesía { Antilogía de poetas reversados }; Pedro Casariego Córdoba Eduardo Scala Arturo Martínez y  Gonzalo Escarpa) para darles un cuerpo común y diferente.

A principio de este 2013, José Ángel Barrueco y Gsús Bonilla dos poetas como la copa de un Bukowski, repiten la fórmula y nos traen Disociados, una antilogía con textos de El Ángel, Karmelo C. Iribarren, Roger Wolfe y David González. La palabra disociado en poesía, según Bonilla y Barrueco, podría entenderse como una actitud ante la adversidad, al margen de las corrientes existentes y a modo de evolución en la propia poética, personal y libre, siempre independiente, como quien busca su realidad, generando siempre una voz inconfundible: verismo y autenticidad.  Me gustaría afilar un poco más el lápiz sobre lo que han dicho Barrueco y Bonilla para decir que estos cuatro poetas se toman cafés y se pinchan en el límite, se escriben y fuman en la frontera pero siempre sin tocarse, sin mezclar las lenguas ni los estilos. A través de lo mejor de sus obras, de algunos poemas inéditos (tela marinera de la buena la mayoría) y poemas breves, se nos presenta un collage sin fisuras y que no para de crecer cada vez que se lee.

Por ejemplo, lees a El ángel y te viene una sensación de vértigo ante la carne, la propia y la ajena, que te hace sentir la muerte de manera rutinaria, real, casi física  Caballo/eso que nos causaba dolor se nos antojaba como lo único que podía aliviarnos. El ángel camina sobre cristales rotos cuando escribe.

Karmelo C. Iribarren parece que no va deprisa, que no corre, que te dirá las verdades sin abrir la boca y cuando has terminado el poema sientes que te has llevado una hostia de las buenas, como en el poema: MOMENTOS QUE NO TIENEN PRECIO, Llegar al fin/hasta la puerta/de tu casa, /entrar,/echar todas las cerraduras,/y, como quien saborea/el sabor de la venganza/ decirlo:/”ahí/os quedáis,/hijosdeputa”.


Si Charles Chaplin decía, en sus primeras películas Todo lo que necesito para hacer una comedia es un parque, un policía y una chica guapa lo único que necesita Roger Wolfe para escribir un poema es un cigarro y un café, que te dejarán el poso agrio en la lengua, la insistencia en la derrota (las palabras son la terquedad de mi abulia/Pero son –lo he dicho, lo repito- lo único que tengo) y pese a todo, sin saber por qué ni de dónde viene, la posibilidad de una victoria inesperada.

El poeta que remata el libro es David González, un nombre común que no tapa una poesía muy humana, una forma de contar que huele a frutería, cañas y droga a media noche. Acciones normales que él transforma en hechos memorables En el autobús, le cedo el asiento a los niños:/los mayores ya tuvieron su oportunidad/y no supieron, o no quisieron, aprovecharla.

Disociados rescata y abre las venas de cuatro poetas verdaderos, que ya tienen voz propia y derrotas propias, que saben cuál es su sitio y cómo empuñar la poesía para que esa voz y esas derrotas sigan siendo suyas. Merece la pena ver este espectáculo de contención y tenacidad.  

DISOCIADOS. antilogía
EL ÁNGEL
KARMELO C. IRIBARREN
ROGER WOLFE
DAVID GONZÁLEZ
Selección de poemas y prólogo:
Gsús Bonilla + José Ángel Barrueco
ISBN 978-84-939270-6-6
232 páginas
Encuadernación rústica
Cubierta plastificado mate
Papel Munken
15 EUROS