Islas divergentes

14 de enero de 2014

La lotería y el capitalismo



Aquí se saca de los pelos a todo el mundo al nacer pero sólo unos pocos serán ricos. Unos poquitos tendrán el boleto premiado, harán el ridículo en televisión, poniéndose hasta el culo de cava del caro porque les ha tocado la lotería. Nos cuentan que si Amancio Ortega  era pobre, que "si tal o cuál empezó de cero y miradle ahora". El cuento de siempre. Cualquiera puede ser rico en el capitalismo, cualquiera, pero no todos. Es imposible que todos seamos ricos, que tengamos piscinas y coches de lujo. No se puede, igual que no pueden ser todos los boletos boletos de oro. Imposible.

Es más fácil ser pobre en el capitalismo que ser rico. Más fácil comerse los mocos toda la vida. Lo normal en el capitalismo es QUERER SER RICO (pero no serlo). Tener esa malahostia metía en el cuerpo por no ser lo que los anuncios, la moda, la televisión, tu madre, tus amigos, tu novia, todo el mundo, quieren que seas (y no vas a ser, majete). 

La esperanza por poder ser un modelo maniquí de la revista HOLA y no serlo, ese querer y no poder está metido en la cabeza de todos los ciudadanos (¿aún existe eso? ¿no somos ya todos nosotros solamente consumidores?), consiguiendo esta inmovilididad tan desesperante. 

¿Ein? ¿Que si me esfuerzo consigueré ser un gran especímen consumista, que vendrán a mi las mujeres desatadas de cariños y tendré mansiones en donde quiera? NO. Esto lo puedes conseguir, sobre todo, SI ERES UN HIJO DE PUTA. Si no dudas en pisar al resto, en quedar tu por encima de todos los demás para que el que elige vea tu cocorota reluciente y tu colmillo brillando y pueda escogerte. Listo-buenagente es un pringado que nunca llegará a la cima. Idiota hijo puta cuidado, puede llegar a Presidente de algo. 

Entonces, ¿cambiamos? ¿Nos arriesgamos? Pues nooooooooooo, porque ¿y si me toca a mi esa millonésima parte de suerte? ¿Y si soy yo la persona a quien se refieren los anuncios? 


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