Islas divergentes

30 de junio de 2014

Descripción del roce de su marea

 
Hay un pulmón que la empuja suave bajo la lengua
que la hace equilibrista en un cuerpo desfiladero
agredida por el sol y cada escama que la habita
le gusta reírse en el tobogán de la espuma.

Ella es el horizonte que aterriza
y duerme en la arena de mi pecho.

La lengua océano más dulce
y su resaca me dura puñado de sal
en la garganta del recuerdo.

A veces, cuando no hay anzuelos
el misterio curva del fondo del mar descansa en mi playa
baja la marea y en las caracolas su sonido no enveceje.

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