Islas divergentes

Letanía de Lavapiés, por Rafael Carvajal

Lavapiés, soy tu hijo, arrópame en tu alma de hormigón.
Barrio bohemio, soy cada pintada del GNIO en tus fachadas.
Barrio humilde, soy una india ecuatoriana con larga melena azabache: cargando fardos.
Beato de San Cayetano, soy tu guerra entre bandas.
Socorro del borracho, soy tu teatro alternativo.
Barrio entre colinas, soy el ogro que acosa a los turistas.
Cueva del duende, soy el viejo que jura que en el  pasado eras mejor.
Corazón de revolución, yo encendí la mecha que incendio los Escolapios.
Casbah laberíntico, soy el marroquí de pelo blanco vendiendo tambores en las terrazas.
Zulo erótico, soy gay, soy lesbiana, soy bisexual, soy libre.
Barrio del cartón de tinto,  estoy borracho, tirado en el suelo.
Escenario del libre amorío, estoy muy guapa. ¿No te das cuenta?
Alma impía y pagana, estoy en la boca del metro; aguardo a mi amor.
Campo de refugiados, te hablo con duro acento, pero tu corazón entiende.
Ágape políglota, un Dhurum, una somosa y un sancocho, para llevar.
Casa de empeños, soy la china en el todo a cien y su primo en los ultramarinos.
Guardería del espíritu frágil, míranos en el parque del Casino, míranos jugando en paz.
Mezquita bajo la catedral, oramos de pie, de rodillas, de todo corazón.
Lavapiés: madre aceptadora del disparejo, madre elástica de todas las naciones,
soy tuyo y te amo tal como eres, somos tuyos y te amamos en tu desesperada belleza, Lavapiés haznos hueco en tu vientre en el siglo 21.
Hermanos, hermanas bailemos todos juntos en la acera; que empiece la canción.

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Se pueden encontrar más poemas de Rafael aquí.



Panorámica de su sonrisa

No quiero repetir la misma letra ni una sola vez para decirte buenos días. Quiero ser el amante peligro y rubio y negro con el que engañas a tu novio, que también soy yo. Te digo te quiero no en el lenguaje de mesas y sillas con el que tropezamos, te quiero como los papagayos dicen te quiero de rama a rama con sus plumas felices que no conocen el suelo.
Escribir te quiero como quien se prende en llamas con una esquina de tu ojo y corre por la calle con las letras más sinceras y calientes de la historia de los incendios.
Así, como si este amor de madriguera y ala delta fuera superviviente de todas las masacres, perenne como el color otoño de tu sonrisa.
Nuestro te quiero mucho más que los rascacielos y mucho menos un revolver, manchado de lluvia pero ingobernable, insumergible, caliente como el sueño de los tigres y cercano como la primera barra de pan de cada mañana.


La verdad sobre Pablo Iglesias


Pablo Iglesias comiendo niños en botellones de perroflautas
presidente de ETA y del GRAPO y del IRA y Stalin reencarnado.
Pablito Iglesias pasando coca adulterada a tu hijo impecable,
haciéndole aguadillas en la piscina a tu niña con coletas
conductor borracho, maltratador de galgos, de peperos y osos panda,
Pablo Iglesias matando delfines en el zoo de tu ciudad
Pablo quema Iglesias
Pablo liándose con tu novia de toda la vida en tu cama
financiando la campaña de Hitler
Pablo demagogo mundial con Kennedy en la mirilla.
Pablito, Pablito, Pablito Iglesias lanzando a Laika al espacio el muy cabrón,
suspendiéndote matemáticas con un cuatro con 9,
fumando porros en tu portal sin darte una calada,
Pablo que te obliga a quedarte toda la misa en su iglesia
terrorista, terroristísimo, con la camisa por fuera y en zapatillas,
nunca lleva suelto cuando le toca pagar las cañas
saca muy lentamente la cartera y se hace el loco
Pablo Iglesias cortó la mano de Cervantes en Lepanto
acabó con los dinosaurios con uno de sus discursos demagogos
Pablo Iglesias pisando el suelo fregado de tu señora madre con dolor de espalda
no separa la basura
rompe el coche y te deja dos horas como idiota en un atasco
te saca un ojo con su paraguas
Pablo Iglesias es tu vecino y pone Camela a todo trapo a las 5 de la mañana
no usa desodorante y levanta el brazo siempre que puede
no se termina la sopa, es un mal hombre Pablo Iglesias
Pablo Iglesias se hace el dormido en el autobús en el tren en el metro y no deja sentarse ni a los viejos, ni a las viejas, ni a las embarazadas.
Se tira pedos mientras duerme en tu vagón,
usa gomas de chica para cogerse el pelo el muy mariquita
ronca como un hipopótamo el muy comunista,
te quita le último asiento del metro Pablo Iglesias es el novio de tu hijo y de tu padre
es negro negro y cruzó el estrecho para quitarte el trabajo de albañil
Pablo Iglesias es el último fichaje del Madrid
hace hogueras sin permiso en la Amazonía
Pablo Iglesias siempre nos ganaba en cuartos
hace ojitos a tu hermana y la quiere hacer una proletaria
es un listillo que iba a sacar un cinco porque no se lo sabía y luego sacaba un notable,
el que le come la cabeza a tu hijo, a tu abuela y a tu cuñao,
Cuando era niño, Pablo Iglesias siempre tenía un balón de reglamento nuevo,
ponía el dedo para que no comas de su bocata de nocilla
siempre elegía primero haciendo equipos para jugar al fútbol
mataba gatos, perros y vacas a pedradas
era el hijo del alcalde
Pablo Iglesias se meó en las hostias del cura
robaba chicles boomer a manos llenas
veía películas porno cada dos por tres
copiaba en todos los exámenes y nunca te decía la capital de Islandia o quién escribió La Celestina
recibía una paga del Gobierno Cubano y siempre tenía dinero para chuches
Pablo Iglesias
de niño
no sabía que iba a ser presidente del gobierno.



Pasa ella y sus caderas y en la sombra de la calle aparecen helechos y tucanes.
la trenza de sus pasos deja ventolera y olor a piel tostada, como algún tipo de incendio.  
De toda la ciudad me llega a mi
de todos los desiertos, mis ojos
cualquier boca donde cambiar las brújulas mi norte
me llega trópico y se me caen los atascos y los miedos.

Me besa los días de tormenta y ya no sé dónde empieza
el labio
y dónde la borrasca caliente y húmeda.

Ella sujeta el corazón en el punto más tenso del arco
en la grieta más escondida de su vestido de labios
nunca una jungla tan roja, tan fértil de piernas
el susurro de su sonrisa emborracha el aire.

Ella es la escultura más valiente de Bernini

y con ella todos los poemas me salen peonzas o tambores