Islas divergentes

El café de los escritores

Tazze con cappuccino, por Federico Landi
El café de los escritores está en una pequeña calle en el barrio más antiguo y maltratado de la ciudad. Las casas vecinas sufren de problemas de piel, y sus fachadas se desconchan a jirones hasta el suelo. En realidad todo está abandonado y maltratado. Un lío. En otra época este barrió debió tener encanto. Estos portales y balcones ahora maltratados debieron de esconder algo de luz. Pero ya no. Eso es evidente.

Sin embargo, pese a que el entorno es frío y desolado, una puerta aparece y se abre hacia el café de los escritores. En la ciudad ya casi nadie lo conoce, y para llegar a él hay que perderse al menos tres veces para desembocar en su puerta.

Pero cuando se llega, cuando al fin se consigue llegar, tras esta puerta te recibe un señor muy mayor llamado Miguel, que inmediatamente te atiende y te ofrece el menú.

· Te a la tinta roja,
· café con tinta,
· tinta con leche
· bebidas de elevado porcentaje de tinta (Estos solo los ofrece más tarde de las ocho de la noche. Está prohibido vender hasta entonces).

Se puede elegir, barra y conversación o bien, mesa y degustación de los mejores papeles de la ciudad. Si se elige la primera opción, a este café suelen acudir los paladares más selectos y siempre dan consejos útiles sobre como acariciar una tinta o como agitarla y sacarla de su letargo.
Nunca escatiman en amabilidad y siempre te pasan una mano por el hombro.
La cafetería tiene humos y humores diversos. Ya estés en la barra, o sentado en una mesa, hay un revoloteo de pensamientos que no le dejan en paz a uno. Ya se sabe que la digestión del papel es difícil, pero aquí cuentan con los mejores y eso se nota en la digestión mental.
Si bien se ha elegido mesa y degustación, en unos momentos llega el joven camarero que se llama José y le ofrece el menú de comidas:

· Disponemos de un Guitarrista, reserva de Luis Landero.
· Por otro lado, nos acaba de llegar un Bolaño, muy bien acompañado con unos microcuentos Monterrosianos.
· También tenemos un Demián, muy crujiente y profundo a la salsa de psicología. Este es mi favorito.
· Por último le puedo ofrecer nuestra especialidad de la casa. Se trata de un papel que al saborearlo, suena como cuando la tierra seca traga agua. Es un Don Quijote reluciente y brillante. Estamos orgullosos de él. Es nuestro mejor plato.

El postre, como no, solo es uno. Se trata de un cuaderno en blanco, para que el cliente pueda escribir lo que le dé la real gana.