Islas divergentes

Mecanismo

Álbum Hombre del traje gris, de Joaquín Sabina


A Don Pedro, una mañana, cuando iba al trabajo, se le paró el reloj. Don Pedro, sin notarlo, siguió caminando y a los pocos pasos se le paró la muñeca, los dedos de la mano y la sangre se escapó más allá del codo izquierdo. Don Pedro, angustiado, no podía parar. Debía ir a trabajar.

Los músculos d los brazos y del pecho se desinflaron y cayeron al fondo de la piel con un estrépito de almohadas vacías. La sangre, cada vez menos roja y caliente, huyó despavorida hacia el centro del cuerpo. Su cuello se quebró, sus órganos, poco a poco, se relajaron y pararon echando humo y sangre por todos lados. Luego se quedaron quietos, desactivados, sin pilas.

Y Don Pedro, que debía ir a trabajar aquella mañana, se quedó parado, desarmado. Un montoncito de cosas frías en la acera.

Cuentos de niños


Cuentos de mis primos Rodrigo y Clara, de siete y ocho años respectivamente:

El ladrón de Famíl


Érase una vez un niño llamado Famil. Todos los niños de la clase le decía muchas cosas malas. Un día se hizo mayor y quiso vengarse de ellos así que decidió hacerse un ladrón para vengarse un día por la noche robó en todas las casas de sus amigos, les robó todas sus pertenencias y Famil se quedó muy agusto.



La estrella perdida


Érase una vez una estrella muy pequeña y dentro de unos cuantos años se fue haciendo grande. De repente ¡ se encontró una nube enorme !, y la estrella dijo, Ay madre ¿ y ahora qué hago? dijo la nube. Tranquila, yo soy buena. Luego la estrella preguntó, ¿Damos un paseo?, vale dijo la nube e iban andando hasta que de pronto ven un carro de helados y la estrella le dice a la nube que iba a por un helado para las dos. Luego compra los helados y vuelve al banco del parque. Va y no está la nube y había pensado que estaba perdida, pero dijo que estaba muy cerca de su casa y de repente salieron sus padres y dijeron: ¡Feliz cumpleaños!
Y al final no se acordaba de su cumpleaños.