Islas divergentes

19 de julio de 2011

El príncipe




El príncipe llora

solo

en su castillo.


El príncipe llora y piensa en putas y en puertos

en entradas calientes.


La puerta del castillo huele a cárcel

huele a sudor de armiño

semen corrompido.


Las lágrimas tienen audiencia

con el príncipe y sus ojos secos.


El príncipe sueña con palacios irreales,

llenos de sirvientas y vino,

llenos de dolor y vida.