Islas divergentes

Sal


Richard Avedon


No vengas con ese amor callado
sin sangre
que agoniza en tu boca.

Desparrama ya los ríos que golpean tu entrepierna
y coge aire
(las alas ya te asoman por las puntas del vestido).

No busques trabajo,
busca los truenos que chocan en tu piel y abre
abre todas las puertas,
abre tu piel y la mía
las calles y los sueños
y desgarra tres noches cada cama
en cada mirada.

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