Islas divergentes

9 de diciembre de 2011

¡Alto ahí!



Roberto Kusterle

Ahora
que solo nos quedan
cucharas y tijeras
te empeñas en ser caliente,
romper tu nariz contra mi pecho
tropezarte de ganas
en mi puerta.

Quédate ahí,
en el borde
estirando el tiempo
la mirada.

No agotes el calor
que se esconde en las ramas
de tu pelo,
y quédate ahí
siempre

en la memoria. 

3 comentarios:

Volianihil dijo...

Posiblemente el lugar más seguro, o a resguardo, aunque no infalible: la memoria también se mueve y cambia, aunque menos. Muy bueno.

TolARTE dijo...

Wau! es tan hermoso! Gracias

Jorge García Torrego dijo...

A Volianihil: totalmente de acuerdo contigo. La memoria, para bien o para mal, cambia. Supongo que para olvidar y también seguir aprendiendo.

A Andreíta: Gracias a ti hermosa. Pero cómo puede ser tan boniiiito?!:)