Islas divergentes

1 de diciembre de 2011

Vanesa Pérez Sauquillo en la Huelga



En el cuarto amarillo/los amantes encienden las/palabras. Y ayer 30 de noviembre, Vanesa Pérez-Sauquillo prendió con fuego abecedario La Huelga (Lavapiés, Zurita 39) con la cerilla que le entregó Rodrigo Galarza y su Museo Salvaje que organiza cada último miércoles de mes en este local. 

Vanesa recitó poemas escuetos, estrechos y profundos como cerraduras de sus cuatros libros ya publicados    (Estrellas por la alfombra 2001, Vocación de rabia 2002, Invención de gato y Bajo la lluvia equivocada 2006) y algunos otros aún inéditos. La poesía de Vanesa tiene luz, como ya dije en la crítica de versátil.es, y se trata de una poesía delicada, clara, que no choca con las palabras pese al conflicto, pese al dolor. Una poesía que fluye y que se puede enseñar a la gente que no entiende de poesía. A esa gente que odia la poesía pero que ama la vida. Esa gente que se reconocerán con la voz de Vanesa, con sus dudas, sus recaídas y con sus euforias. 

Y ahora os dejo un poema suyo que escuché ayer y sentí como dolía, como me agarraba, en primera persona:

dime,
si me frotabas
hasta romperme en hebras,
por qué nunca pasaste los dedos
a través.
Por qué no me agarraste.