Islas divergentes

25 de enero de 2011

Contratiempo

Caminante sobre un mar de niebla, C.D.Friedrich,


El doctor entró en mi habitación. Era alto, delgado y había algo siniestro en su mirada. Yo estaba ahí, tumbado en una cama pequeñita sin poder defenderme. Justo al cerrar la puerta, empezó a hablar.

Mire, lamento informarle que va a morir. Vengo de consultarlo con mis compañeros y hemos llegado a la conclusión de que a usted le quedan unos ochenta años de vida más o menos. Le irá bien, tendrá cuatro hijos y tres esposas, pero tenga cuidado con Elena. Esa mujer le hará sufrir mucho. Bueno, eso es todo. Espero que aproveche el tiempo que le queda”.

Yo no entendí nada de todo aquello, pero me di cuenta que según estaba hablando una leve sonrisa de mala leche le nacía en los labios. Terminó de hablar, abrió la puerta y se marchó, dejándome solo con la muerte. Luego me puse a llorar, pidiéndo que me llevaran con mi madre.

20 de enero de 2011

La raya del pantalón



Ayax Barnes, ilustración del cuento "El pueblo que no quería ser gris"


Cualquier persona con uniforme
se convierte
automáticamente
en chaqueta o maceta.

Todo el que llora es un caníbal,
un tartamudo
un degenerado mental.

Almacenando tierra o pañuelos
la imaginación se escurre por la solapa
como una víscera rota
sucia
que se muere sin hacer ruido.

7 de enero de 2011

¿Vienes?

Alfons Mucha

Desenrédate la lluvia

de los ojos

y ven a jugar

despeinada y sola.


No tengo manzanas en las manos,

pero tengo manos

que se posarán en ti inquietas;

niebla de carne caliente.


No seas paciente

y siente

nada más verme.


Yo te curaré,

te acunaré,

como a un conejito cansado,

dispuesto.


Pero no te dejes los labios

protegidos

guardados

en la mesilla de noche

porque esta noche

tu boca

y mi boca

comeran nuestras cuerpos

tristes, solos

y aún fríos.