Islas divergentes

Herida


Ingres



Si mantengo la herida y la abro de noche
es solo para que vuelva tu puñal
tu ausencia afilada de cortar minutos.

Echo de menos tus lianas en mi cuello
tu caminar de bichos
por la lengua.

Me duele la herida porque no la sangras
no la llenas de dedos curiosos
ni noches de tormenta. 

2 comentarios:

Tomás Rivero dijo...

Que conste que te leo. No te comento lo que debiera, pero te leo.

Este poema es profundo como la herida que alguien debe abrir para llenarla de dedos curiosos.

Me ha gustado tu poema reclamando esa vitalidad tan necesaria para entregarse al otro. Y que la tome.

Un abrazo.

Jorge García Torrego dijo...

Muchas gracias Tomás por la lectura y el comentario. Yo creo que, aunque duela, merece la pena ir metiendo los dedos curiosos en las heridas.

Un abrazo,