Islas divergentes

25 de marzo de 2012

Montañas



Yo les llamo abuelos
Les llamo pasado y les llamo arruga
Pero se que es un disfraz,
una mentira.

Ellos son gigantes
gigantes como castillos
fuertes como el centro gastado pero duro
Aún
de la primavera.

Ellos que antes eran troncos y yerba
ellos que amaban a sus hijos con la fuerza de la raíz
ahora tienen tortugas grises,
huesos grises
y un tropezón de días
casi
en el presente.

Ellos que son los míos
ellos que duermen para volver a encontrar
volver y oler a la niña relámpago
volver a jugar con el niño de las manzanas.

Ellos no son viejos
ellos están aquí
retumban en mi sangre y aman la risa del nieto,
aún recuerdan los pasos de baile y viven el presente
como si no hubiera otra salida.

En las tardes de otoño,
cuando el calor se va y aún el invierno no es negro
del todo
mis abuelos miran la geografía de su piel;
mapa de cien heridas
recuerdo de cien fuegos
agua de mil besos
y sonríen
con la vida cansada:

satisfechos.