Islas divergentes

12 de marzo de 2012

Santiago de Chile





¿Para qué volver a Santiago
si tú ya no corres por el parque Forestal?
¿Para qué volver
si ya no te salvo de las lágrimas y el Mapocho?

Para qué tanta Alameda,
para qué tanta chela y Pablo Neruda
si tú no estarás nunca más desnuda
nunca más presente
en aquel departamento triste de Lastarria

Para qué perseguir al pasado
para qué abrir los puños si ya vacíos
hace tiempo.

Mi Santiago de Chile con mi raíz torcida
Mi Santiago de Chile con cicatrices
Mi Santiago de Chile y mi calor hundido
Mi Santiago de Chile, la herida donde fui feliz. 

5 comentarios:

Silvia Cuevas-Morales dijo...

Un hermoso poema amigo, me ha conmovido y en cierto sentido me ha hecho añorar esa tierra que dejé atrás hace más de tres décadas. Un abrazo de una "chilenita".

Yurazno dijo...

Las raíces que hemos ido dejado atrás se comienzan a añorar ciertamente.
Muchas gracias por el poema.

Jorge García Torrego dijo...

Muchas gracias Silvia. Me ha salido de golpe, de raíces extrañas y a la vez propias. Un abrazo de un chilenito de adopción...

Jorge García Torrego dijo...

Las raíces, además de sujetarnos, nos van partiendo. Muchas gracias por pasarte, un abrazo.

Eduardo de Vicente dijo...

Como canta Ana Belen en "Peces de ciudad":

"...en Macondo comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver..."

Me lo recordó tu entrañable poema.
Cordial saludo.