Islas divergentes

Poema para ser escrito cuando la gente que quiero esté muerta


Alain Carpentier

Me pesa el hueso gastado de mi abuelo
Me pesa la ruina brillante de mi abuela
Me pesa el ataúd rotundo de mi padre y me pesa la tierra húmeda
de mi madre.

Me muerden los gusanos vivos de las mujeres que amé
Me pesan, como trozos de sangre y plomo, los huesos valientes de [mis hermanos.
Mis huesos, que aún no os pesan
ya os pesarán. 

2 comentarios:

diana moreno dijo...

muy buen poema.

Jorge García Torrego dijo...

Muchas gracias Diana, un abrazo.