Islas divergentes

Mi primo Alberto



Me dicen que estás muerto
que ya no estás
y se secan los caballos de mi sangre, de mi Chile.

Me dicen que ya no estás
que te fuiste
y que tu abrazo se fue contigo
y tu mirada.

Yo que encontré el dorado en tu sangre
el dorado en tu boca cuando me decía
en tus borracheras
y en las mías.

Quería volver
volver y celebrar contigo lo que fuera
pero ahora solo me queda esta muerte de plomo
esta muerte tramposa
esta muerte fría que intenta brindar conmigo,
un vaso del que no quiero beber.

Yo que nunca hablo de la muerte
nunca porque no la conocía
porque era  de otros,  
no sabía el dolor que era
que es
y que ahora viene y te arrastra a ti que estabas lleno de semillas
y yo me quedo con la hierba seca
con esta rutina de ausencia
que no aguanto y que me sangra.