Islas divergentes

Ya solo hay barro en los lugares del pasado cuando antes gacelas blancas de la noche,

se han cansado las ganas tan de repente que no
que no nos dio tiempo a exprimir la lengua flecha del cuerpo.

Pensamos en los tigres que aún nos quedan en las jaulas del mañana
son gatos sin furia ni selva, suaves y serenos
con la sangre seca en los dientes del ayer.

Qué fue de nuestros amigos
aquellos que tiraban piedras filo de cigarro contra el ahora
qué fue de mi cuerpo que ya no sirve para tormentas de viernes
que solo es saco de piedras lisas contra la lluvia del ayer.

Ya solo hay barro en los cuellos del pasado
ya no hay màs que deseo podrido en nuestros pantalones sucios del desastre.

2 comentarios:

Juan Leyva dijo...

Muy bueno Jorge, como lo que leo habitualmente.

Jorge García Torrego dijo...

Muchas gracias Juan, espero seguir "dando el callo". Gracias por pasarte, un abrazo y feliz año!