Islas divergentes

Las otras burbujas; Redes Sociales

Estamos ya cansados de escuchar cómo y por qué se creó la burbuja especulativa en España que degeneró, más o menos, la crisis financiera que ahora sufrimos. El PP liberalizó el suelo haciendo que los precios subieran y los gobiernos siguientes se subieron al carro de la riqueza sin sentido. Vale, pero me gustaría hablar de otras burbujas que nos afectan hoy en día a la hora de tener una opinión sobre lo que pasa en nuestro país.

Desde hace cuatro o cinco años, quizá un poco menos, he visto cómo el país ha ido dividiéndose de muchas maneras; PP vs PSOE, PPSOE vs movimientos sociales críticos, católicos vs no católicos, madridistas Vs barcelonistas, Monárquicos vs Repúblicanos, pero la división que verdaderamente me ha llamado la atención es la que afecta a la que se produce entre usuarios de REDES SOCIALES vs PRENSA DIARIA TRADICIONAL.

Esta división, que de manera maniquea voy a decir que es la división entre gente joven-progresista vs personas más mayores-conservadores hace que, en mi caso, que me encuentro en el primer grupo, tenga una percepción del país diferente a lo que de verdad se ve en la calle. Se habla de un nuevo recorte en servicios sociales por parte del gobierno y las redes sociales hierven criticando la decisión, mientras que en la prensa diaria se ven estas medidas como necesarias. Se juntan firmas por parte de usuarios de redes sociales, miles de clicks, miles de firmas electrónicas que alimentan una percepción que, si bien indican que hay malestar por parte de una parte de la población en ningún caso son mayoritarias. Otro ejemplo; 15M, todo el país (a través de redes sociales y plazas) se manifiesta contra un sistema que consideramos corrupto, anciano y poco democrático y unos meses después el PP gana por mayoría absoluta con una victoria rotunda las elecciones. ¿Pero qué cojones ha pasado aquí?

Lo que pasa, creo yo, es que pese a que en las redes sociales haya un movimiento crítico, informado, democrático que lucha por cambiar todo lo que considera inadecuado en España, la mayoría del país aún no sabe qué narices es eso del Twitter o usa el Facebook nada más que para ver fotos del vecino.

Nos retroalimentamos de opiniones como las nuestras, y eso es positivo, claro, porque reforzamos la idea de no sentirnos solos y de pertenecer a un grupo afín, pero hay que darse cuenta que por muchos tweets que mandemos, por muchas evidencias de corrupción que pongamos sobre la mesa, hay todavía una proporción mayoritaria de la población que no escucha, que vota con las tripas y no con la razón y que vota por un partido igual que cree en Dios: por fe.

Puede ser que esta división sea temporal y que poco a poco los debates en internet/redes sociales sean cada vez más realistas y se conviertan en reflejo de lo que piensa la gente en la calle, porque mientras no sea así, no tendremos suelo debajo de los pies para poder cambiar las cosas y será todo especulación. 



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