Islas divergentes

10 de mayo de 2014

Tu boca es un ciervo a punto de rendirse, el batallón pimienta en las tijeras. El sol solo alcanza la mitad de tu lengua y es más que demasiado, la presa de Assuan no sirve para contener tu pasar el rato, tu caída de ojos, arrasadas mis certezas si te mojas los labios.

Pasas por la calle como acero hirviendo en medio de la nieve, a ver quién te roza ahora si mi fiebre solo alcanza el quinto piso del placer.