Islas divergentes

Descripción del roce de su marea

 
Hay un pulmón que la empuja suave bajo la lengua
que la hace equilibrista en un cuerpo desfiladero
agredida por el sol y cada escama que la habita
le gusta reírse en el tobogán de la espuma.

Ella es el horizonte que aterriza
y duerme en la arena de mi pecho.

La lengua océano más dulce
y su resaca me dura puñado de sal
en la garganta del recuerdo.

A veces, cuando no hay anzuelos
el misterio curva del fondo del mar descansa en mi playa
baja la marea y en las caracolas su sonido no enveceje.

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