Islas divergentes

26 de noviembre de 2014

Panorámica de su sonrisa

No quiero repetir la misma letra ni una sola vez para decirte buenos días. Quiero ser el amante peligro y rubio y negro con el que engañas a tu novio, que también soy yo. Te digo te quiero no en el lenguaje de mesas y sillas con el que tropezamos, te quiero como los papagayos dicen te quiero de rama a rama con sus plumas felices que no conocen el suelo.
Escribir te quiero como quien se prende en llamas con una esquina de tu ojo y corre por la calle con las letras más sinceras y calientes de la historia de los incendios.
Así, como si este amor de madriguera y ala delta fuera superviviente de todas las masacres, perenne como el color otoño de tu sonrisa.
Nuestro te quiero mucho más que los rascacielos y mucho menos un revolver, manchado de lluvia pero ingobernable, insumergible, caliente como el sueño de los tigres y cercano como la primera barra de pan de cada mañana.