Islas divergentes


Pasa ella y sus caderas y en la sombra de la calle aparecen helechos y tucanes.
la trenza de sus pasos deja ventolera y olor a piel tostada, como algún tipo de incendio.  
De toda la ciudad me llega a mi
de todos los desiertos, mis ojos
cualquier boca donde cambiar las brújulas mi norte
me llega trópico y se me caen los atascos y los miedos.

Me besa los días de tormenta y ya no sé dónde empieza
el labio
y dónde la borrasca caliente y húmeda.

Ella sujeta el corazón en el punto más tenso del arco
en la grieta más escondida de su vestido de labios
nunca una jungla tan roja, tan fértil de piernas
el susurro de su sonrisa emborracha el aire.

Ella es la escultura más valiente de Bernini

y con ella todos los poemas me salen peonzas o tambores


2 comentarios:

SARA dijo...

Jorge que voy a Madrid de 10 a 17 diciembre..
No se como contatarte...mandame tu mail!

Jorge García Torrego dijo...

Holaaa, es baco1111(arroba)hotmail.com, besoooo