Islas divergentes

30 de julio de 2014

¿Por qué publicar?

¿Por qué publicar? Dijo Girondo yo no tengo, ni deseo tener, sangre de estatua, y lo dijo él, que cambiaba de letras como de camisa, que en su cabeza eran necesarios desalojos diarios porque no paraban de nacer niños y niñas poéticos. Él, que sin el papel donde navegan sin acabarse nunca sus poemarios no habría habido manera de leer su Big Bang, su lanzarse a bomba a la literatura.

¿Por qué publicar? ¿Por qué publicarme? Esta segunda pregunta se responde si puedes ver/conocer a mi editor, Roberto, un personaje mítico y nocturno que siempre que juega un partido de fútbol Brasil contra un pueblo abandonado apuesta por el misterio de la ruina y de la poesía. Y a veces gana el partido, ¿y por qué publicarme a mí, que he desenrollado mi lengua como una cría de manzano que aún no ha quitado el hambre a ningún hambriento? Yo que escribo poemas en cuadernos doblados, en muelas cansadas, en las verduras más pisoteadas del mercado. ¿Quién soy yo, que de mis perchas solo cuelgan fracasos y recuerdos que se deshielan poco a poco? Yo que soy tú o aquel con un bolígrafo atrapado en el tuétano y poco más. Mis venas no se han inundado todavía, a mi también me llega la mugre política por la ventana o el plato y también yo atravesado de poesía, cine o teatro de vez en cuando. 

 

Publicar, publicarme, porque yo tampoco quiero tener sangre de estatua pero, como dijo Ana Pérez Cañamares, Escribo sobre mi porque yo soy cualquiera. Aquí puedes leerte.



16 de julio de 2014

Presentación el pasado jueves 10 de julio por Pepe Ramos en Vergüenza Ajena



Jorge García Torrego se crió entre Miraflores de la Sierra y Torrelaguna, de ahí esa mirada asilvestrada cuando viene con un trotecillo alegre, que parece que ríe cual si fuese el mismo Platero. Él es peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Tiene veintisiete años y se dedica al periodismo, lo cual según dice él mismo últimamente se reduce a ventriloquía. Lo que si que es cierto es que es un excelente corresponsal de su vida, como nos demuestra en cada poema, porque su poesía está salpicada no solo de expresiones deslumbrantes de inteligencia, sino que además rezuma vida por cada uno de sus versos. Imaginativos, ricos en imágenes y nada previsibles, sus poemas hablan de lo que hay, de un esto tangible y no de los cerros de Úbeda. Poesía viva, en resumen, de impecable factura y sin IVA y sin tonterías y sin ningún postureo de los habituales en el mundillo. 



7 de julio de 2014

Embudo



 Prendergast


Se amontona piel prohibida en el fondo del mar

bosque de espinas

huesos negros que no llegaron.



El policía españolísimo les arranca la lengua milenaria

ata su hueso primario al miedo del pozo enorme

machaca en la noche su corazón refugio de tormentas.



cocodrilos guardia civiles se esconden en lo más barro de la charca

el olor a sangre no escapa nunca de los cuerpos

el miedo golpea el mar con la frente

se encienden las luces de Europa



La dignidad se vuelve plomo y se ahoga.



La paciencia horizontal y silenciosa del mar no dura para siempre

los bebés acunados mil metros de agua

las mujeres trigo desagüe antes de abrir un ojo

el hombre levantado cae mudo de músculo al cementerio más limpio

y poblado de la vergüenza.