Islas divergentes

España



Un país apretado entre los cables mojados del expolio
una casa sucia más allá de los turistas,
el gris de la resaca de vino barato,
la soledad de las mujeres multiplicada en las cocinas.

Yo no soy futbolista
no soy emprendedor ni entiendo vuestro idioma de luces y maquillaje
intento el lenguaje a ciegas de la carne pero en España un poeta sirve para calzar una mesa
para decorar una casa
o para hacer agujeros en el hígado de la noche.

Que alguien me diga dónde
en qué esquina podré hacer espirales con las vocales
cuántos escalones hacen falta para partirme la columna
cuántos amigos perderé por el camino
y cuántos metros le quedan a este cable de esperanza
que me corta las manos.


2 comentarios:

Verónica Durán González (MUJERCIERVO) dijo...

Voy a quedarme aquí, tendida sobre el vulcanismo de tus versos a esperar nuevas islas.


Un saludo.

Jorge García Torrego dijo...

Espero que esté usté cómoda
y que no se quede fría!

Abrazo