Islas divergentes

19 de junio de 2015

horror vacui

Parece que ya no quedan huecos. Todo se ha llenado de actividad y actividades. No se puede parar. No puedes esquivar esa penetrante y repetitiva sensación de estar perdiendo el tiempo, estar cada momento más cerca del fin, de la inactividad total. Y mientras tanto, solo importa cómo aprovechas el tiempo. Llenarlo de dinamismo, de aplicaciones de móviles, de películas, de música e, incluso, de libros. Parece que aprovechar el tiempo significa embutar la cultura, la formación, el amor, las amistades. Apretar todo bien, ponerle una goma al paquete para que no salte y aprovechar el tiempo. Si piensas en un día cualquiera, desde el momento en que te despiertas hasta el momento en el que cierras los ojos (porque incluso acostado también tienes que ser activo), no dejas nunca de hacer cosas. Esas rendijas, esos ratos “muertos” no serán “muertos” nunca más. Escribir el whatsapp mientras escuchas música mientras intentas leer un libro mientras abres el twitter y una página de internet. ¿Ratos muertos?
El aire es un lujo que no nos podemos permitir. No ser activo es morirse, dejarse morir mejor dicho. Si te mueres mañana, al menos, que no te digan que no aprovechaste la vida.

18 de junio de 2015

tenemos los ojos puestos en el espacio cercano y no podemos ver más allá. No podemos dejar de mirar la comida porque nos morimos de hambre. No podemos apartar la vista de la televisión porque nos desconectamos y eso es el fin. Dejarse llevar, dejarse vivir sin estridencias.
Lo cómodo te arrastra, la dificultad te levanta. 

15 de junio de 2015

Entrevista anónima 1


¿Cuál es tu mejor recuerdo de la infancia?
Bueno, no se si es el mejor pero es uno muy interesante, que me gusta mucho y en el que me he recreado algunas veces y es un barco pesquero que había abandonado en la playa de Huelva, cuando vivía en Huelva. Era un barco pirata en el que, bueno, no lo era no, pero era un barco en el que me podía subir, en el que investigaba, tenía aventuras. Molaba un montón, porque además mi vieja había montado una historia, y era de mi casa a la playa y vuelta, había personaje de cuentos que vivían en alcantarillas, en edificios abandonados y eso molaba un montón. Eso era emocionante.
¿Qué es para ti la cultura?
La cultura es todo lo que somos, para mi. Mis profesores se enfadarían por no recordar la definición de cultura que estudié hace dos años, pero la cultura es todo lo que somos, todo lo que transmitimos lo que nos identifica y lo que vamos conformando día a día. Es lo que construimos que nos identifica, como grupo humano. Y también lo que heredamos. Lo que construimos mezclado con lo que heredamos. Vamos modificando lo que heredamos para actualizarlo. Es que a veces no somos conscientes de que jugamos ese papel y se nos va de las manos.
¿Crees que se puede cambiar la sociedad, o es algo que no se puede modificar?
Pues depende del día que tenga (risas). Depende del día que tenga. Si, si se puede cambiar. De hecho cambia. A cada instante cambia, con cada decisión que tomas y cada cosa que haces la sociedad cambia. Lo que pasa es que a veces no sabemos, no tenemos la capacidad o la consciencia de decidir hacia dónde cambia ¿no? hacia dónde la cambiamos.
¿Crees que el amor es algo necesario, o se puede vivir sin amor? (amor entendido como pareja)
¿Dónde dices que va a salir publicado esto? (risas) ¿Quién lo va a leer esto? Yo creo que es importante y es una experiencia básica para conocerse a uno mismo y creo que está sobrevalorado. Y creo que está muy infravalorado aprender a vivir sin pareja, que creo que es una parte muy importante. No es como decía, tampoco me quiero poner redicho, pero en el libro de La abolición del trabajo en el que Platón decía que los trabajadores manuales no tenían tiempo ni para ejercer de ciudadanos responsables ni de amigos, pues creo que hay un cierto parecido con la pareja.
¿Qué opinas de la tecnología? móviles, ordenadores, whatsapp, ¿nos acercan o nos separan?
Hombre, con gente con la que no tienes posibilidad de compartir espacio físico evidentemente te acerca. Pero si dejas de cuidar o de participar en los espacios físicos en los que se comparte con las personas físicas por estar conectado con gente que no está en ese momento ahí, creo que te aleja de la gente más inmediatamente cerca. Creo que nos atomiza mucho, nos aliena. Te abstrae mucho de lo que tienes que hacer, en el momento en el que estás, en el sitio en el que estás. Y ya poniéndome tierno, te abstrae de a qué huele, a qué temperatura está el aire, qué textura tiene la mesa o el suelo, porque quieres estar en diferentes sitios hablando con diferente gente de diferentes temas y el que mucho abarca, poco aprieta.
En este momento de tu vida, ¿cuáles son tus necesidades con respecto a tus necesidades por cubrir?
Pues, mis prioridades ahora mismo son. Bueno, por decir algunas, que supongo que hay muchas. Hay algunas que son manifiestas y conscientes y otras que no. Pero hay una que me inquieta que es la realización personal. La realización personal y la construcción moral y la justicia en general.
¿Qué crees que necesita el mundo de nosotros los seres humanos?
Pues que lo dejemos en paz ya, que nos extingamos (risas) porque es que ya no va a dar abasto, tío. No lo se, yo creo que muchas cosas. Que cambiemos radicalmente, no, yo creo que el mundo necesita que cambiemos, que dejemos de interactuar con él como lo estamos haciendo ahora, no. Que seamos capaces de cambiar los paradigmas.
¿Cuánto hace que no introduces un cambio en tu vida prioritariamente para romper tu rutina? ¿Cuál fue el último?
Pues el último fue, bueno, quizá ha habido algún otro, pero así que me salte ahora mismo, que me venga a la cabeza, el dejar de fumar el lunes pasado. Dejar de fumar el lunes pasado ha sido un cambio voluntario, necesario, que rompe mi rutina, que rompe mi forma de vivir el día a día, de entenderla y de participar.
¿Cuándo fue la última vez que sentiste que te ponías a prueba o buscabas tus límites?
El sábado pasado con la bici (risas), lo pasé muy mal, si, si. Más allá del cansancio, más allá. Es una especie de meditación el deporte. Cuando realmente eres capaz de apagar la mente y luchas por respirar, por sobrevivir y llegar un poquito más lejos y te conviertes en una… no es una máquina pero si es un animal, eres una máquina animal, a quien le importa el momento, lo que estás haciendo, importa el momento, estás concentrado en ello y dejas lo accesorio de lado.
¿A qué te gusta dedicarte al margen del trabajo? ¿Qué te hace disfrutar, te inquieta o interesa?
Bueno, la bicicleta por supuesto, pero es algo demasiado obvio. La política, las relaciones humanas, una cosa que me fascina, y el aprender.

EL COMIENZO

Yo creía que todo esto sería más fácil. Ya sabéis, lo de la eme con la a ma, y todo eso. Algo mecánico y suave, que se pudiera seguir sin prestar demasiada atención. Como quien escucha la radio o quien se lava las manos. Pero la cosa se complicó poco a poco. En el colegio, el instituto, y en la vida de media distancia no se notaba tanto, pero para la corta distancia había que tener mucho cuidado; las palabras se afilaron.
Pudimos ver a nuestros hermanos llorar, a nuestros padres llorar, discutir, pelear. Las palabras se envenenaban. O se cargaban de palabras suaves y cálidas. Cuidado. Esto no te lo enseñan en el colegio. Te quitan las palabras peligrosas de la lengua y te dicen, ala, apáñate. Pero hay veces que eso no es demasiado y no se puede decirtienes los ojos llenos de niebla, por ejemplo, igual que se dice deme una barra de pan, por favor. Las palabras peligrosas no se aprenden en la escuela. No, no se puede, porque
el lenguaje es el camino que aprende el ciego.