Automático 20/1/2019



porque me vienen las voces de tantos lugares solo necesito silencio y que el río se calme. Busco volver al camino donde me perdí, 
ausente de mí y devoto de ti, 
así me dijeron el querer, 
pon tus manos en la tierra cálida del camino y déjate llevar. 

Pero me fui tan lejos de mí que ya no sé volver. 
Atragantado de caminos en internet me pierdo. 
Atragantado de llamadas me ausento y estoy solo, 
sin poder empezarme de nuevo. 

Busco silencio pero antes intento de nuevo el cimiento de un amor que me haga tener destino, no ser sustancia amorfa y débil, 
un cuerpo extraño en la boca para que sea posible el aullido donde todo empieza. 

Te puse en el centro del asterisco, 
el centro del cimiento 
y encima yo
bailando las dudas calladas por tu sonrisa, 
creyente ciego del templo que eras. 

Solo tú y yo sabíamos los rincones del laberinto de la memoria única y compartida, 
solo tú y yo hicimos el juego de manos donde nos creímos tan dichosos. 

Y ahora que no estás siento esa memoria amputada y muda,
no consigo completar el puzle de aquel hogar que fuimos. 
Entrar tan dentro de ti y ahora todo oscuro sin la luz que fuiste. 

Estoy volviendo de la deriva, 
naúfrago que ensambla en la playa los restos del desastre y así se construye, 
se da sentido de nuevo, 
construye otro barco que es él mismo. 

Respiro largo cuando te recuerdo intentando expulsar los restos, vaciarme por fin. Solo en el vacío es posible el yo. 

Porque yo soy el que me importa ahora y aquí me empiezo.