Las bibliotecas y yo


En mayo de 2019 me propuse llegar al sueño de ser bibliotecario. Estudiar, aprobar unas oposiciones y cruzar al otro lado, aquel lado que recomienda libros, que memoriza campos MARC 21, que cataloga libros, que ojea y hojea. Que no vive por los libros ni para los libros, sino para crear y alimentar lectores.

He rellenado muchas hojas con esquemas y términos, he pasado muchas horas memorizando leyes, memorizando temperaturas idóneas, parásitos que comen papel y leyes que protegen este mundo. También he pasado 540 horas teóricas formándome y aprendiendo de un profesor excelente y de unos compañeros apasionados y llenos de libros. Y al final, creo tener la llave que hace que los libros llamen la atención de los lectores, tanto a los de dentro como a los de fuera de la biblioteca.

Y por fin, este jueves, día 15 de octubre de 2020, un año, cinco meses y quince días después, empecé las prácticas del certificado en Prestación de Servicios
Bibliotecarios en la biblioteca municipal de mi pueblo, Miraflores de la Sierra.

Como premio atendí a un lector, un chaval de unos 7 u ocho años, que sacó un Mortadelo, como hacía yo de pequeño, y sin que lo supiera, me hizo una persona feliz. Modestamente y contenido, pero feliz.

Este es mi camino, está entre libros y seguiré caminándolo.

1 comentario:

Unknown dijo...

Hermosa experiencia de un buen bibliotecario