21 de noviembre




No queda tan lejos aquel gorro apachurrado, ni la sonrisa, ni tampoco la camiseta de @lentourloop, ni mucho menos aquel sol que nos aplastaba y nos hacía felices a partes iguales en Peñíscola. Y, por supuesto, sigue bien cerca @lalorenza_, aunque con menos trenzas, pero con las mismas ganas de vivir.


Era agosto, había bajado la intensidad de la pandemia, y en esa rendija celebramos que aún seguíamos vivos. Son momentos complicados, cada uno se alimenta y se celebra con lo que quiere, pero es mejor pensar que cada uno se celebra con lo que quiere, con lo que desea. Que la vida no sea un acto de supervivencia, que sea un acto de celebración y fraternidad.

Porque seguimos aquí, en el medio de lo posible, celebremos, cada día, que seguimos vivos. Como dijo el maestro:

«Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida».

Y ahora, un #poema de mi libro Hogar, con cita de Aurora Luque:

«El amor es la brújula del viaje».
Aurora Luque

Como un sendero,
camino de olor para llegar al trigal de tu pelo,
negra es la lluvia que me ofreces.

Recojo tu melena en mi mano y siento cómo crecen los frutos,
cómo tiemblas,
cómo bajo tus ramas tu labio gotea presencia,
arroyo y sed es tu canto.

Así,
en la oscuridad que me ofreces entramos ciegos en el mar de la noche,
manantial y juego de manos, perseguir tu boca con mi boca,
será imposible el refugio
y serán los cuerpos víctimas y verdugos de esta hambre que no se acaba,
esta hambre ciega que nos coloniza al llegar la noche.

#buenosdías #Madrid #pandemia #literatura #Peñíscola #verano2020☀️ #poesía #reflexión #escritosdeamor #vivirelmomento

9 de noviembre

 


Antes de que llegara la lluvia de incertidumbre de la #pandemia, antes de que todo perdiera sentido y fuerza, yo vivía en #MarquésdeVadillo - Madrid, en una tardoadolescencia, compartiendo piso con tardoadolescentes como yo. Estudiaba oposiciones a tiempo completo y racionaba ahorros como quien se permite comer chocolates tras las comidas. Poco a poco pero saboreando el esfuerzo, la constancia.

Hoy he vuelto a pasar por aquí, a subir en metro, a sentirme urbanita y moderno, a vivir el caos de Madrid. Y más allá de lo que esperaba sentir, una de miedo y expectación por la ciudad-civilización que se deshace, lo que he sentido ha sido tristeza. Enorme. Y no por mí, sino por todos. Por la incapacidad de generar alegría colectiva y pringarnos por ella justo ahora que estamos vivos.

Hoy he sido consciente de que estamos unos cuantos meses más cerca de la muerte y que no hemos podido vivir como nos hubiese gustado. Y esto es grave. Y es grave que nos esté pasando a todos. Nadie levanta la vista por la calle, nadie sonríe, todo está vacío, escondido, esperando que vuelva la buena época. Y ojalá que sí, ojalá que disminuya la tristeza, el paro, la multitud de personas que se han quedado sin destino, sin esperanza, sin posibilidad de rellenar los días y las semanas con algo que brille.

Ojalá tú, que estás leyendo esto, encuentres aún motivos para celebrar estar vivo, rodeado de amigos, de familia, de alguien que te mire a los ojos y te diga «me haces feliz», «gracias por este fin de semana» o, simplemente, «buenos días».


Recomiendo... Pessoa




Se dice que Fernando Pessoa tenía varios heterónimos (Ricardo Reis, Bernardo Soares, Álvaro de Campos y Alberto Caeiro son algunos de ellos, pero son muchos más) en los que se refugiaba para decir desde otro punto de vista, desde otra biografía, otros sentimientos.


Por eso, cuando hablamos de Pessoa no hablamos de él solo sino de él y de sus Pessoas, él y sus fingimientos, sus viajes corpóreos y emocionales.

En este breve librito publicado hace más de veinte años por Mondadori y que encuentras en muchas librerías de segunda mano/de viejo aparece una pequeña selección de poemas del propio Pessoa, Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos.

De Fernando Pessoa - Ortónimo, os traigo este #poema:

Tengo pena y no respondo.

Mas no me siento culpado
porque en mi no correspondo
al otro que en mi has soñado.

Cada uno es mucha gente.
Para mi soy quien me pienso,
para otros - cada cual siente
lo que cree, y es yerro inmenso.

Ah, dejadme sosegar.

No otro yo me sueñen otros.

Si no me quiero encontrar,
¿Querré que me halléis vosotros?