15M (2)


La prepotencia que dan las carreras universitarias, los idiomas, los viajes, el dinero en el banco. La altura del camino hecho que hace ver a los demás desde arriba, pequeños, insignificantes. Y hubo algo de eso en aquella democracia previa al 15M. Una democracia parlamentaria y limitada en la que todos teníamos el diámetro de voz, de opinión y de voto iguales y eso nos desesperaba.

¿Cómo va a valer igual mi voto, yo que conozco las dimensiones de la urna democrática, la historia del parlamentarismo alemán, que la de aquel que lleva sin leer un periódico 7 años, zambullido en la mentira de las noticias de los medios de comunicación mentirosos y generalistas?, ¿es esto justo?

Esa prepotencia y ese golpe de realidad se encontraban cada vez que había elecciones.

También esto nos lo enseñó el 15M. Porque a esas asambleas que montamos con prisa, sin idea pero con ideas, por algunos pero para todos, en la que estábamos convocados todos. Los de estudios y los que no. A los que nos gusta escucharnos y a los que les avergüenza escucharse. Todos, cada argumento echado al centro de la mesa, todos iguales y todos diferentes.

Y fue una lección de democracia ver cómo se caía esa propuesta de anarquismo tranquilo y cívico, democracia para todos, que cada uno dijera lo que sintiera. Se intentó, se puso en pie, horizontalmente, precariamente, para todos y, sin embargo, no pudo seguir caminando.

 

 

No hay comentarios: